Emprender en soledad: El mito de la libertad y el arte de dejarse acompañar
El lunes nos vendieron que emprender era sinónimo de libertad. El viernes nos dimos cuenta de que somos el director, el empleado, el de limpieza, el que cobra y el que apaga la luz al salir.

Qué bonita y atractiva suena la palabra “autonomía” cuando estás planeando un proyecto. Pero qué pesada se vuelve cuando te sientas sol@ frente a la
computadora, a altas horas de la noche, un sábado por la mañana o un domingo a medio día, y te das cuenta de que cada decisión —desde la más pequeña hasta la estrategia para facturar— depende única y exclusivamente de ti.
A veces, en este viaje independiente, no nos falta talento. Nos falta un espejo.
Detrás del negocio, hay un ser humano
Nos hemos acostumbrado tanto a la cultura del "tú puedes con todo" que terminamos romantizando el cansancio. Nos da pena admitir que dudamos, que el desorden creativo a veces nos abruma o que nos sentimos estancadas a mitad del camino.
En las décadas acumuladas de experiencia laboral, pasé muchas facetas en el mundo corporativo como empleada y ahora llevo otra década viviendo las vicisitudes del trabajo independiente (¡y sigo aprendiendo!). Si algo me ha enseñado este recorrido, es que el verdadero arte no está en saber hacerlo todo sol@, sino en saber con quién caminar.
No creo en las recetas mágicas de manual, ni escribo desde el pedestal del clásico "coach" que tiene todas las respuestas. Te hablo desde la trinchera, desde la empatía de quien ya ha pasado por donde tú estás parad@ hoy.
Ideas que crean, sonríen y transforman... en compañía
Mi propuesta nunca ha sido darte una clase teórica; mi propuesta es de acompañamiento. Es sentarme a tu lado, entender la fibra humana de tu proyecto, ayudarte a ordenar el caos y recordar por qué decidiste iniciar en primer lugar. Porque las grandes ideas no tienen por qué construirse en el aislamiento.
No te pido que me dejes un comentario en la caja de abajo, ni que le des un like por compromiso a esta entrada. Solo quiero que te sirvas un cafecito, mires tu negocio con honestidad y te hagas una pregunta:
¿Realmente tengo que poder con todo esto yo sol@?
Cuando decidas que es momento de diseñar el camino acompañada, aquí estoy para que hagamos magia junt@s.
Abrazo de domingo,




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